El 4 de diciembre sigue siendo la fecha en la que Andalucía recuerda que fue el pueblo organizado, desde abajo, quien abrió el camino hacia una autonomía plena, “como la que más”. Aquella marea humana que llenó las calles en 1977 exigía herramientas políticas para acabar con siglos de desigualdad y dependencia.
Casi cinco décadas después, esta lucha popular y de clase continúa. Andalucía sigue siendo una tierra rica con un pueblo empobrecido, atrapada en un modelo económico basado en el extractivismo, la precariedad y la explotación. Las élites económicas y políticas han convertido lo público en un negocio, degradando servicios construidos con el esfuerzo de generaciones de trabajadoras y trabajadores. La sanidad se trocea para beneficio privado, la educación se debilita y los cuidados continúan recayendo sobre las espaldas de las andaluzas —madres, abuelas, hermanas, mujeres migrantes— cuyos trabajos no remunerados sostienen la vida mientras ellas siguen sufriendo desigualdad y violencia. A ese dolor se suma un sistema sanitario que abandona a las mujeres, con el cáncer como aliado.
Nuestras ciudades también son objeto de expolio: se venden a grandes tenedores que convierten los hogares en apartamentos turísticos y a multinacionales que transforman los centros históricos en parques temáticos vaciados de identidad.
Aquella jornada, que debía ser de luz y esperanza, quedó marcada para siempre por la tragedia del asesinato de José Manuel García Caparrós. El fascismo, lejos de ser un eco del pasado, vuelve a levantar la cabeza con discursos que niegan la diversidad, atacan los derechos sociales y necesitan un pueblo dócil y dividido. Por eso el 4D no es solo memoria, sino una llamada a levantarse de nuevo y defender la dignidad andaluza frente a quienes quieren una tierra sometida y sin conciencia de sí.
Desde el andalucismo popular de Podemos Mairena de Aljarafe, reivindicamos una Andalucía social, pública, ecofeminista y soberana, donde la autonomía no sea un mero estatuto, sino la garantía real de una vida digna para todas. Defendemos una sanidad y una educación públicas fuertes, la recuperación de los servicios públicos, un reparto justo de la riqueza y un modelo económico que ponga a las personas —y no al beneficio— en el centro. Esa es la Andalucía del 4D: una tierra que lucha, que se organiza y que no renuncia a su futuro.