Hoy, lunes 28 de septiembre, a las 20:00, hay dos convocatorias en Sevilla:
- Plaza de la Contratación: Marea Violeta Sevilla inicia sus movilizaciones contra el negacionismo, por políticas públicas de igualdad y para exigir a la Junta que retire las competencias en violencia de género a la ultraderecha.
- Setas de la Encarnación: el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Sevilla se moviliza por el derecho a la vivienda.
Cada movimiento merece que se escuchen sus reivindicaciones y se respete su lucha. Y aunque son distintas, se tocan, como muestra la vida de Maricarmen.


Maricarmen tiene 87 años y lleva setenta en la misma casa. En 1956 el contrato quedó solo a nombre de su padre, en una España que subordinaba jurídicamente a las mujeres casadas. Su madre tuvo que subrogarse al morir él y, años después, Maricarmen fue la segunda subrogada, una condición que ha pesado en la extinción de su alquiler. Esto no explica por sí solo el desahucio, que tiene responsables claros: un fondo de inversión que decidió que su hogar valía más vacío que habitado, y unas leyes que lo permiten. Pero el machismo de ayer dejó su huella en los papeles con los que hoy se decide su destino, y no podemos borrarlo, sobre todo cuando quienes quieren devolvernos a aquel pasado dirigen hoy políticas que afectan a las mujeres andaluzas.
No es un caso aislado. Hace un año, en Los Alcores, un fondo buitre desahució a una mujer y a dos menores, sin alternativa habitacional ni parque público de vivienda. Lo denunciamos y exigimos parque público, protocolos de emergencia dignos e intermediación real frente a los fondos. Un año después, nada de eso existe, y el CGPJ registra ya una media de 45 desahucios al día. Esto no es inevitable: es una decisión política, y tampoco se para a la ultraderecha desahuciando ancianas mientras se deja crecer a quienes convierten la vivienda en activo especulativo.
Por eso Podemos Mairena del Aljarafe apoya ambas convocatorias y anima a acompañar a cualquiera de las dos esta tarde. Estaremos apoyando, sin sustituir la voz de nadie.
La vivienda es un derecho. Ni una Maricarmen más; ni un paso atrás en igualdad.

