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Propuesta de homenaje por el día de San Ildefonso

Propuesta de homenaje por el día de San Ildefonso

Defender una nominación no es “hacer propaganda”: es hacer justicia pública. Y por eso, desde Podemos Mairena, sostenemos con toda claridad la propuesta de homenajear, por San Ildefonso, a Rosario Granado Gallardo, una mujer que lleva décadas trabajando —sin aspavientos, sin cargos, sin focos— por lo único que debería ser “normal” en una sociedad decente: los Derechos Humanos, la paz, la solidaridad y la dignidad de los pueblos.

Hay premios que se entregan para salir en la foto. Y hay premios que sirven para recordar a un municipio quién es y qué valores quiere conservar cuando el mundo se pone feo. Este es el caso.

Rosario Granado Gallardo es mairenera de adopción y lleva 37 años viviendo en Mairena. No es una activista de paso ni una opinión de temporada: es una vida entera tejida aquí, con comunidad, con barrio, con redes de apoyo, con trabajo colectivo. Y eso es importante, porque las ciudades no se sostienen por los discursos, sino por la gente que se arremanga cuando nadie mira.

Su trayectoria demuestra además algo que hoy escasea: la coherencia. Ha dedicado gran parte de su vida al trabajo social voluntario en el campo de los Derechos Humanos, la paz y la solidaridad internacional, y en los últimos años —cuando ha sido más difícil, más incómodo y más valiente hacerlo— ha centrado su esfuerzo en la solidaridad con Palestina.

No hablamos de una solidaridad abstracta, de esas que se tuitean con facilidad. Hablamos de esa solidaridad real que se construye con reuniones, campañas, formación, acompañamiento, presencia constante y pedagogía social. La solidaridad que no se vende. La que a veces te cuesta amigos, tranquilidad o incluso el “ser bien visto”.

En los años 90, preocupada por los temas sociales y siempre trabajando en grupo —porque la transformación social no es un hobby individual, sino una tarea colectiva— participó en la organización de una asociación de apoyo al pueblo saharaui, junto a Pedro Moreno. Durante algunos años, familias maireneras acogieron a niños y niñas del Sáhara, y una delegación del Ayuntamiento —encabezada por el entonces alcalde Antonio Martínez Flores— visitó los campamentos de Tinduf, con miembros del grupo.

Esto, en términos sencillos, significa que mientras otros hablaban de solidaridad desde la comodidad de una mesa, aquí hubo gente haciendo solidaridad con nombres, apellidos, logística, implicación emocional y compromiso sostenido. Y Rosario estaba ahí.

En 1998, impulsó la Asociación Mairena Solidaria, con un objetivo claro: realizar actividades en defensa de los Derechos Humanos, trabajando junto a la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, fundada por Diamantino García Acosta. No es un dato menor. Quien conoce la historia social y democrática de Andalucía sabe lo que representa ese vínculo: una forma de militancia ética, profundamente andaluza, humanista y popular, que entiende que la dignidad no se negocia.

Y en 2001 comenzó a colaborar con la recién creada Plataforma de Solidaridad con Palestina, manteniendo ese trabajo hasta la actualidad. Hay que tener carácter para sostener un compromiso así durante más de dos décadas. Porque defender los derechos del pueblo palestino no ha sido nunca un tema “fácil”, y en estos tiempos menos aún. Precisamente por eso resulta tan valioso que Mairena reconozca a quien no se ha movido ni un milímetro cuando el viento soplaba en contra.

Además, desde 2015 su trabajo se orienta también, de forma más específica, a crear conciencia sobre la problemática de la población inmigrante, el derecho de asilo de las personas refugiadas y la solidaridad internacional en defensa de la paz y de los pueblos oprimidos. En otras palabras: no ha pasado página cuando el mundo se endurecía. Ha profundizado y ampliado el foco. Ha hecho lo contrario de lo que hace el cinismo social: mirar hacia otro lado.

Por si alguien cree que todo esto se queda en activismo sin pensamiento, su aportación también tiene dimensión intelectual y divulgativa: ha publicado artículos en el blog «Viento de Cambio Justo» y en la edición «Propuestas progresistas para un mundo cambiante», tomos III, IV, V, VI y VII.
Porque el compromiso no es solo estar: también es explicar, argumentar, ayudar a comprender, construir cultura democrática.

Desde Podemos Mairena proponemos esta nominación, consensuada con IU y presentada por el grupo municipal, por una razón muy simple: porque encarna una trayectoria vital ejemplar y porque su vida representa exactamente aquello que un premio como el San Ildefonso debería señalar.

Hoy vivimos un tiempo raro: se premia el ruido, se viraliza el ego, se confunde fama con mérito. Y mientras tanto, miles de personas sostienen el tejido social de nuestros pueblos sin reconocimiento alguno. Por eso este premio importa. Porque es un recordatorio de lo esencial.

Reconocer a María Rosario Granado Gallardo es reconocer la solidaridad organizada, el municipalismo humano, la cultura de derechos, la paz como práctica y la memoria ética de un pueblo que no se resigna a la indiferencia.

Y también es un mensaje, especialmente para la juventud: que vivir de cara al bien común no es perder el tiempo. Que comprometerse no es ser ingenuo. Que defender derechos —aquí y fuera— sigue siendo el único camino para tener una sociedad que merezca ese nombre.

Mairena necesita referentes reales. De los que no se fabrican. De los que se hacen a fuego lento durante décadas.
Por todo ello, defendemos con firmeza y serenidad esta nominación.

Porque cuando un pueblo premia a quien hace el bien sin pedir nada a cambio, ese pueblo se salva un poco a sí mismo.

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